¿Quién es candidato(a) para la cirugía metabólica?

Como la cirugía metabólica es una sub-especialidad relativamente nueva, hay poca evidencia en la literatura médica mundial para guiar a los cirujanos a saber qué pacientes se curan con la cirugía metabólica.

La mayoría de los expertos consideran que los candidatos con mayores chances de curarse de la diabetes luego de una cirugía metabólica son los siguientes:

  • Pacientes con diabetes tipo 2
  • Diabetes diagnosticada en los últimos 10 años
  • Diabetes tratada con inyecciones de insulina por no más de 7 años
  • Pacientes sin complicaciones relacionadas a la diabetes (por ejemplo insuficiencia renal crónica)

Sin embargo, hay muy poca experiencia para saber qué pasa con los pacientes sin estas características que se someten a cirugía metabólica. Para una evaluación más objetiva de la función del páncreas, se solicita a los pacientes que se sometan a una prueba de tolerancia a la glucosa con niveles de insulina de 3 horas. Esta prueba consiste en obtener niveles en sangre de glucosa e insulina en ayunas.

Luego, se toma una cantidad estándar de azúcar y se obtienen nivles en sangre de glucosa e insulina cada hora por tres horas. Esta prueba provee información de cómo responde el páncreas a niveles elevados de glucosa en sangre. La respuesta normal es que también se eleven los niveles de insulina en sangre.

Es esencial verificar que su páncreas produzca insulina para predecir si Ud. responderá adecuadamente a la cirugía metabólica. Si su páncreas ya no produce insulina, probablemente no vaya a curarse con la cirugía metabólica. Sin embargo, muchos pacientes que no producen insulina responden parcialmente a la cirugía metabólica. Es decir, la diabetes no desaparece pero mejora considerablemente.

Luego de la cirugía metabólica la diabetes es mejor controlada y los niveles de glucosa en sangre se mantienen dentro de límites normales con terapia médica convencional.

Digestión normal de carbohidratos

La digestión normal de carbohidratos comienza en el estómago. El ácido gástrico disuelve la comida en pequeñas partículas microscópicas para que puedan ser absorbidas en el intestino (proteínas, grasas, carbohidratos, etc). Los carbohidratos son convertidos en glucosa (azúcar en la sangre).

La mayor parte de la glucosa es absorbida en el duodeno (la primera porción del intestino delgado). Una vez en la sangre, el azúcar necesita de la insulina para poder entrar a las células y ser utilizada como fuente de energía.

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